Si tuviera que elegir un único número para saber si un negocio va a sobrevivir el año que viene, no elegiría la facturación. Elegiría el flujo de caja. Y sin embargo, es la parte de las cuentas que menos se mira en la mayoría de las pymes con las que me siento por primera vez.
Flujo de caja no es lo mismo que beneficio
Aquí es donde más pymes se equivocan, y no pasa nada, es un error muy común. El beneficio es lo que dice tu cuenta de resultados que ganas. El flujo de caja es el dinero que entra y sale de verdad de tu cuenta bancaria, cuándo entra y cuándo sale. Puedes tener beneficio en el papel y no tener ni un euro para pagar las nóminas del mes que viene, porque ese beneficio está atrapado en facturas que tus clientes todavía no te han pagado. Y al revés: puedes tener caja de sobra un mes concreto sin que eso signifique que el negocio es rentable, simplemente cobraste antes de lo normal.
Por qué el flujo de caja es la clave
De las decenas de pymes que he visto de cerca, casi ninguna ha cerrado por falta de beneficio. Casi todas las que he visto en apuros de verdad han sido por falta de caja: se quedaron sin dinero para pagar a un proveedor, a la Seguridad Social o a un empleado, aunque el negocio en el papel funcionara. El flujo de caja no te dice si tu negocio es bueno, te dice si vas a poder seguir abriendo la persiana el mes que viene. Por eso lo pongo por encima de casi cualquier otro número.
Las tres preguntas que respondo cuando reviso el flujo de caja de un cliente
Primero, ¿cuánto tiempo tardas de media en cobrar a tus clientes, y cuánto en pagar a tus proveedores? Si cobras a 60 días y pagas a 30, tienes un problema estructural aunque el negocio sea rentable sobre el papel.
Segundo, ¿tienes un colchón de caja para uno o dos meses flojos, o vives mes a mes?
Tercero, ¿sabes con dos o tres meses de antelación si vas a tener un bache de caja, o te enteras cuando ya lo tienes encima? Esta última es la que marca la diferencia entre gestionar el negocio y que el negocio te gestione a ti.
No hace falta ser financiero para controlarlo
La buena noticia es que no necesitas un departamento financiero para llevar esto al día. Necesitas mirarlo con la periodicidad correcta y con la estructura correcta, algo que se puede montar en una tarde con una hoja de cálculo bien planteada. En la próxima entrada te voy a enseñar exactamente cómo calcular el flujo de caja de tu empresa paso a paso, con una plantilla gratuita para que lo apliques directamente a tu negocio sin partir de cero.
Si quieres una primera foto de cómo está la rentabilidad de tu negocio ahora mismo, tienes la calculadora gratuita con solo suscribirte, te lleva cinco minutos y no hace falta que dejes ningún dato para verla.
Y si el flujo de caja de tu negocio ya te quita el sueño hoy, no hace falta que esperes a la próxima entrada: en la página de consultoría financiera te cuento cómo trabajo esto con mis clientes, y aquí puedes escribirme directamente para hablar de tu caso.
La semana que viene entramos en materia: cómo calcularlo, con números y plantilla incluida. Quédate por aquí.
Deja una respuesta