Llevo más de 25 años metido en negocios, primero llevando los míos y ahora ayudando a otros a llevar los suyos. Y si hay una pregunta que me hacen constantemente en la primera llamada con un cliente nuevo es esta: «Eladio, ¿pero tú qué haces exactamente?». Así que vamos a aclararlo desde el principio.
La consultoría de negocio es, dicho de forma sencilla, tener a alguien de fuera que mira tu empresa sin el filtro con el que la miras tú cada día. Cuando llevas años metido en el día a día —atendiendo clientes, apagando fuegos, firmando facturas— pierdes la perspectiva. No se trata de que no sepas gestionar, sino que simplemente no puedes ver tu propio negocio desde fuera. Yo puedo ayudarte con ello.
Consultoría de negocio, no asesoría (y sí, la diferencia importa)
Aquí conviene pararse un segundo, porque mucha gente mete todo en el mismo saco. Una asesoría suele centrarse en lo obligatorio: impuestos, nóminas, papeleo. Necesario, sí, pero reactivo. Un consultor de negocio no llega para rellenar formularios, llega para preguntarte por qué tu empresa gana menos de lo que debería y qué vamos a hacer para arreglarlo. Es la diferencia entre que alguien te lleve las cuentas de alguien que se va a sentar contigo a decidir hacia dónde va tu negocio.
¿Cuándo hace falta un consultor de negocio?
No hace falta esperar a estar en crisis. De hecho, cuanto antes actúes, menos duele. Estas son las señales que más veo en pymes y autónomos que terminan llamándome:
- Facturas mucho pero al final de mes no sabes bien dónde se ha ido el beneficio.
- Llevas la empresa de memoria, sin procesos escritos, y si te pasa algo a ti se para todo.
- Tomas decisiones importantes por intuición, sin datos que las respalden.
- Llevas meses queriendo crecer pero no sabes por dónde empezar.
- O simplemente llevas tanto tiempo metido dentro que ya no ves con claridad lo que hay que cambiar.
Si te has visto reflejado en más de una, no es casualidad: son los frentes en los que más suelo entrar con mis clientes.
En qué te puedo ayudar como consultor de pymes
Trabajo sobre todo tres patas del negocio, porque en mi experiencia son las que más rentabilidad esconden sin que nadie las esté mirando:
- La parte financiera: saber de verdad qué gana tu empresa, dónde se escapa el dinero y cómo mejorar tu rentabilidad real, no la de la hoja de cálculo que nadie actualiza. Aquí te cuento cómo trabajo la consultoría financiera.
- La parte de procesos: ordenar cómo funciona tu empresa por dentro para que no dependa de que tú estés encima de todo. Te lo explico en detalle en la página de consultoría de procesos.
Y un tercer eje que iré desarrollando en el blog en las próximas semanas: el control del flujo de caja, que para mí es la gasolina que hace que todo lo demás funcione.
Te cuento algo: si te suscribes a nuestro newsletter, pronto tendrás novedades sobre el control de flujo de caja directo en tu buzón.
Por dónde empezar
No hace falta que decidas hoy si necesitas una consultoría completa. Si quieres hacerte una idea rápida y gratuita de cómo está la rentabilidad real de tu negocio, tienes una calculadora en la portada de la web que te la muestra en cinco minutos.
Y si después de leer esto crees que tu caso merece una conversación, escríbeme por el formulario de contacto y hablamos. Sin compromiso y sin discurso de venta: te digo lo que veo y decides tú.
En las próximas entradas voy a desarrollar con más detalle cada uno de estos tres frentes —organización, finanzas y flujo de caja— con ejemplos reales. Si te interesa el tema, vuelve por aquí, porque esto no ha hecho más que empezar.