Te voy a confesar algo: la mitad de las pymes con las que empiezo a trabajar no tienen ni idea de cómo está organizada su propia empresa. Y no lo digo con mala intención, lo digo porque me ha pasado decenas de veces sentarme con un dueño de negocio y preguntarle «¿quién decide esto?» y que la respuesta sea un silencio incómodo, o un «pues… yo, supongo». Ahí es donde entra el organigrama.
Qué es un organigrama y por qué importa para tu negocio
Un organigrama es la representación visual de cómo está estructurada tu empresa: quién depende de quién, quién decide qué y por dónde circula la responsabilidad. Suena a papeleo, lo sé. Pero en realidad es uno de los ejercicios más reveladores que puedes hacer con tu negocio, porque te obliga a responder preguntas que llevas meses —o años— evitando.
Cuando no existe un organigrama claro, lo que pasa en la práctica es que todo pasa por ti. Todas las decisiones, todos los problemas, todas las dudas. Y eso es un cuello de botella con todas las letras.
Tipos de organigrama: cuál encaja con tu pyme
No todos los negocios necesitan el mismo tipo de estructura. Esta es la comparativa que suelo usar con mis clientes para decidir cuál encaja mejor:
| Tipo de organigrama | Cómo funciona | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Jerárquico | Estructura en cascada, de arriba hacia abajo | Pymes en crecimiento con varios niveles de mando |
| Funcional | Se organiza por áreas (ventas, producción, finanzas…) | Negocios con funciones claramente diferenciadas |
| Plano | Pocos niveles, decisiones más repartidas | Equipos pequeños o negocios en fase inicial |
| Matricial | Cruce entre áreas y proyectos | Empresas con proyectos que cruzan varios departamentos |
La mayoría de las pymes que veo, sobre todo entre 5 y 30 empleados, funcionan mejor con un modelo funcional sencillo: suficiente para que cada uno sepa qué es suyo, sin la rigidez de una jerarquía de gran empresa.
Cómo crear el organigrama de tu empresa paso a paso
Esto es lo que hago con mis clientes en la primera sesión.
- Primero, pido que apunten todas las funciones que se hacen en el negocio hoy. No los puestos, sino las funciones reales: quién factura, quién compra, quién atiende al cliente, quién decide precios.
- Segundo, agrupar esas funciones en áreas lógicas.
- Tercero, asignar cada área a una persona —aunque hoy esa persona seas tú mismo en tres áreas a la vez, eso también hay que verlo por escrito, porque es la primera señal de sobrecarga—.
- Y cuarto, dibuja las líneas: quién reporta a quién.
Cuando lo haces así casi siempre aparece lo mismo: una persona (normalmente el dueño) metida en demasiadas cajas del organigrama. Y ese es exactamente el problema que hay que resolver.
Un ejemplo real de organigrama empresarial por mejorar
Hace poco trabajé con una pyme de unos 12 empleados donde el dueño aparecía en seis de las ocho funciones del organigrama: compras, ventas, contratación, atención al cliente, control de caja y hasta logística. Y esto no tiene que ver con falta de equipo, sino que nunca se había parado a repartir de forma consciente lo que ya tenía delegado a medias. En cuanto lo vimos dibujado, la solución se hizo evidente sola.
¿Cuál es el siguiente paso?
Un organigrama que se queda en un archivo sin usarse no sirve de mucho. El siguiente paso es revisarlo cada pocos meses y usarlo de verdad para decidir dónde delegar y dónde necesitas incorporar a alguien. Si quieres que le echemos un vistazo juntos al de tu empresa, en la página de consultoría de procesos te cuento cómo trabajo esta parte con mis clientes paso a paso.
Y si de momento solo quieres ver números —cuánto te está costando realmente esa sobrecarga en tu cuenta de resultados—, tienes la calculadora de rentabilidad gratuita con solo suscribirte.
En la próxima entrada te enseño ejemplos de organigrama ya montados según el tamaño de tu negocio, para que solo tengas que adaptarlo. Si te ha resultado útil este, no te lo pierdas.
[…] una entrada anterior te expliqué qué es un organigrama y cómo montar el tuyo desde cero. Hoy vamos un paso más allá: te enseño cómo suele quedar en […]