En mi primera entrada de este blog comenté por encima la diferencia entre consultoría y asesoría, pero me quedé con ganas de explicarlo mejor, porque es una confusión que me encuentro casi cada semana. Alguien me escribe diciendo «ya tengo asesor, ¿para qué necesito además un consultor?» y la respuesta casi nunca es la que esperan.
Consultor o asesor de empresas: No son sustitutos, son complementarios
Empiezo por aquí porque es lo primero que aclaro en cualquier primera llamada: no vengo a quitarle el trabajo a tu asesoría. Tu asesor o gestor se encarga de que cumplas con Hacienda, con la Seguridad Social, con las nóminas. Es trabajo imprescindible, y además, obligatorio: si no lo haces, tienes un problema legal. Yo entro en un terreno distinto, el de las decisiones que nadie está obligado a tomar por ti, pero que determinan si tu negocio gana dinero o simplemente sobrevive.
Las diferencias entre consultor y asesor de negocios, una al lado de la otra
Para que quede claro de un vistazo, así es como yo lo explico:
| Asesor / gestoría | Consultor de negocio | |
|---|---|---|
| Objetivo principal | Cumplimiento normativo y fiscal | Rentabilidad y crecimiento del negocio |
| Cuándo actúa | De forma recurrente, mes a mes | En proyectos concretos, con principio y fin |
| Tipo de trabajo | Reactivo: declaraciones, nóminas, impuestos | Proactivo: diagnóstico, decisiones, cambios |
| Pregunta que responde | «¿Estoy en regla?» | «¿Estoy ganando lo que debería?» |
Ninguna columna es mejor que la otra, son necesidades distintas. El problema es cuando una pyme cree que, por tener cubierta la primera columna, ya tiene cubierta la segunda. Y no es así.
Por qué esta confusión sale cara
He entrado en negocios que llevaban años con su asesoría al día, sin ningún problema fiscal, y que sin embargo estaban perdiendo dinero mes tras mes sin que nadie se lo hubiera dicho con claridad. Porque no es el trabajo de tu asesor decírtelo, ni tiene por qué serlo: su función es otra. Nadie estaba mirando la rentabilidad real, la estructura del negocio ni el flujo de caja, porque esas preguntas simplemente no entran dentro de una asesoría convencional.
Cómo saber si necesitas un consultor o un asesor de negocios
Si tu duda es sobre impuestos, nóminas o cualquier obligación legal, esa pregunta se la haces a tu asesoría, y así debe ser. Pero si tu duda es del tipo «¿por qué facturo tanto y gano tan poco?», «¿cómo organizo esto para que no dependa todo de mí?» o «¿me conviene pedir financiación para crecer?», esas son preguntas de consultoría, y son exactamente las que trabajo yo.
Te cuento cómo aplico esto en la práctica en las páginas de consultoría financiera y consultoría de procesos, según cuál sea tu cuello de botella. Y si aún no lo tienes claro, prueba primero con la calculadora de rentabilidad gratuita: en cinco minutos vas a ver si tu problema es de números o de estructura.
Si después de leer esto te reconoces en alguna de las preguntas de consultoría, escríbeme por aquí y hablamos sin compromiso.
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